Pues como sabran, estaba algo molesta por la falta de compromiso de cierto personaje... Al final, salí ganona pues La señorita morfina me hizo el honor de enviarme su post para que lo publicara en mi blog. Ya que al igual que a mi, le quedaron mal. Buuuu!!!Los dejo con su post y porfa... visitenla porque su blog es muy bueno, de verdad.http://morfinaentusvenas.blogspot.com/Con leche y dos de azúcar
Uno de mis vicios es el café, por lo tanto amo la época invernal en la que el café nunca esta de más, y con tanto frío y nostalgia es mas primordial que nunca.
Mi favorito es el que hago yo misma en casa, y como ya dije, me gusta con leche y dos de azúcar. Azúcar para cuando necesito endulzar un poco mi vida y leche para recordar que por muy oscuro y turbio que todo se vea, siempre hay algo que hace todo mas claro, y por supuesto delicioso.
Tenía aproximadamente dos semanas que no probaba un solo trago de café, y lo había necesitado como una loca, especialmente porque esta última semana no ha resultado se la mas grata del mes. Momento, que digo del mes, del año. Sí, yo sé que todo el tiempo que he escrito he mencionado días muy malos, pero se quedan en eso, días malos, no semanas, seis días hacen la diferencia y, es que deshacerme del nudo que tengo atravesado en el pecho no es tan fácil, si así fuera, creo que ahorita estaría escribiendo algo sobre el amor eterno, o mínimo la lista del super…
Como sea, estábamos hablando de café y nudos en el pecho, que en realidad no tienen relación alguna, pero me gusta filosofar sobre el amor y lo mucho que puede llegar a apestar, todo acompañado de una deliciosa taza de café...
Hace ya tiempo, platicando con mi madre, quien se da cuenta de todo lo que me sucede con solo mirarme a los ojos, me dijo que me notaba muy rara: -¿yo rara? ¡Qué tontería! Eso hubiera dicho si como ya lo he mencionado, mi mamá no fuera mitad bruja. Salieron a conversación muchas cosas: mis planes a futuro como la carrera soñada, el trabajo ideal, el amor de mi vida, la boda espectacular, los hijos bien portados, la boda de mis hijos, mi divorcio y mi muerte. Sí, así de exageradas son nuestras platicas de madre a hija.
Hablé de todo aquello que me agobia, que me preocupa y no me deja dormir, porque ella es la persona más objetiva que conozco, la única que es capaz de decirme las cosas tal cual, sin miedo a lastimarme, porque sabe de antemano que si lo hiciera, también tendría las palabras indicadas para hacerme sentir mejor, y afortunadamente tiene dos brazos acogedores que siempre están dispuestos a apapacharme.
Me preguntó cómo me visualizo en diez años, le contesté que me veo siendo una persona exitosa, satisfecha, muy enamorada y muy feliz, porque aunque lo niegue mil veces, aún creo en el amor y en la felicidad: ¡Quiero tener 3 hijos, y quiero que se sientan orgullosos de tenerme como madre!
Es tonto, pero a mis 22 años creo en los cuentos de hadas, sobre todo en el "...y vivieron felices para siempre!", desde que tengo uso de razón esa es una de las frases que mas resuenan en mi cabeza y cada que lo digo en voz baja sonrío, porque me satisface imaginar que yo tendré mi propio final feliz, que estaré a mis 80 años con un viejito cascarrabias a mi lado haciéndome renegar, haciéndome reír, haciéndome llorar, haciéndome simplemente feliz con un recuerdo vano, y uno que otro inventado; juntos malcriar a los nietos y darles cereal en lugar de brócoli, jugos en lugar de yogurt con avena, juguetes en lugar de ropa y pasteles en lugar de regaños...
Si me preguntan ahorita, aún no quiero morir. No sin hacer parte de lo que mencione, y otras cosas que me guardaré, porque ésta que escribe está compuesta de dosis obscenas de egoísmo mal sano, y nunca esta de más guardar un poquito de misterio para con los demás.
Todo eso platico con ella, mi mejor amiga, mi alma gemela, mi otro yo: mi mamá. Todo eso es lo que desata una taza de café entre ella y yo.
Y si, pienso que mientras exista el café, lo compararé con mi vida: me quemaré la lengua algunas veces y dolerá, entonces siempre tendré presente que hay momentos en los cuales es mejor esperar; daré tragos amargos otros días, y después de eso no olvidare jamás que me gusta con dos de azúcar y, el día que este sentada en el pórtico de mi casa, junto a ese viejito cascarrabias que mencione tomando una reconfortante taza de café, recordaré este post y entonces sonreiré otra vez llena de satisfacción, porque entonces sabre que fui una persona lo suficientemente buena y obtuve como recompensa el tan soñado "... y vivieron felices para siempre".
Gracias por su visita a todos y gracias otra vez a Señorita Morfina.
Ya regreso...